Las Estaciones
Las Cuatro Estaciones de Vivaldi son la mejor introducción para que un hombre o una mujer, de más de treinta años, reconozca que todavía es capaz de asombrarse.
¿Capacidad de asombro? Todos la tenemos, lo que disminuye con los años es la habilidad para oír, ver, sentir e intuir el asombro que Dios dejó en los surcos y las esquinas más escondidas. Al oír la Primavera de Vivaldi, sabemos que debemos prepararnos para oír los pájaros que en la naturaleza cantan y cantan como violines o trompetas. Allí en una nota, enredada de tal manera que la habías oído cinco veces o cinco mil, sin percatarte que aparece una gota de agua, porque viene la lluvia en la Estación del Verano, que extraño pero ahora es lógico, después de haber pasado con tu oído por allí tantas veces. Oír la contradicción también es un asombro.



